Temo a la monotonia. La rutina me desanima, me entristece y me carcome. Ver que lo que hace unos años era maravilloso y ya no lo es tanto me frustra. El no poder hacer ni una sola cosa de las que me gustaría hacer me desilusiona. El ambiente de mi casa me agobia. Mi circulo amistoso crece, pero a la vez disminuye; la ausencia de estos se hace visible, su presencia se esfuma. Las metas disminuyen pues no es recíproco el esfuerzo realizado a la recompensa recibida...
¿Es demasiado esperar que todo cambie a mejor? No quiero convertirme en un muermo de persona. No me reconocería.
Me has inspirado para escribir un poco :)
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