Ahora en pleno verano, adoro ir a la playa y bañarme en las frias aguas del mar cantábrico. Siempre me siento feliz cuando estoy rodeada de agua. Es como si fuese una sirena. El mar me hace sentir muy pequeña, y pone en perspectiva toda mi vida. Y me hace recordar, que soy una parte insignificante de esta inmensa tierra. El mar te divierte. Te refresca. Te asusta.
No sé...debe haber algo sagrado en la sal, porque tambien está en nuestras lágrimas.
No sé...debe haber algo sagrado en la sal, porque tambien está en nuestras lágrimas.
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